Gritar a nuestros hijos

Una escena cotidiana que veo en la calle es a padres o madres gritando a sus hijos.

Es una escena que me entristece por dos motivos, el primero es por la humillación que se le hace al niño/a y el segundo es porque en realidad no tienen ninguna utilidad pedagógica.

Sé que todos tenemos días malos, que vivimos con mucho estrés, que necesitamos nuestro espacio y que no siempre vamos a ser capaces de mantener el control.

Sé que se nos puede escapar un grito en un momento dado a nuestros hijos, el problema es cuando los gritos se convierten en una manera de relacionarnos con ellos.

Los gritos tienen varios inconvenientes:

Por una parte el miedo que producen en los niños. Lo que hace que te tengan miedo en lugar de confiar en ti.

Por otra los gritos originados por un enfado o frustración, hace que nuestro organismo genere químicos, que mantenidos en el tiempo, son  perjudiciales para nuestra salud, por lo que podemos terminar enfermando..

También el grito provoca que en el cerebro del niño se desactive la parte más racional y evolucionada y se quede activa la de supervivencia cuyas respuestas básicas son las de huida, lucha o paralización, por lo que nuestra parte de cerebro que es la encargada de aprender queda anulada.

Los gritos al principio, puede parecer que funcionan, aunque a la larga los niños se terminan acostumbrando y cada vez es necesario gritar más alto, para que surjan efecto.

Si quieres que tu hijo te escuche es más efectivo dejar de gritar y hablarle con un volumen adecuado, aunque el tono sea firme.

Nuevo curso

Empiezan otra vez las clases, con nuevas ilusiones, proyectos, metas

Puede ser que este año todavía estés estudiando, bien sea bachillerato, bien sea una carrera universitariaun grado.

Cualquier título hoy en día es muy importante para acceder al mercado laboral si lo que quieres es trabajar por cuenta ajena, cuantos más títulos, más amplio es el abanico de opciones.

Si lo que deseas es ser emprendedor, entonces los requisitos los pones tú y te los validarán los clientes del sector en el que te muevas.

Con el sistema de educativo actual muchas veces tendrás la sensación de que lo que aprendes tiene poca utilidad y la mayoría de las veces estarás en lo cierto ;-D, esto te puede desmotivar o hacer pensar que lo que estás estudiando no te sirve de nada, pero que esos pensamientos no te confundan, hay cosas de las que estas estudiando que sí te van a servir y aunque haya asignaturas o temas que realmente nunca los vas a usar, de lo que se trata es de conseguir el título. Ya aprenderás de verdad con la práctica cuando accedas a un puesto de trabajo.

Este año lo importante es que pongas el foco en el motivo por el que estás estudiando, muchas veces la rutina nos desmotiva y esto puede ocasionar que al final no tengamos los resultados que esperábamos a principio de curso.

Así que hazte a la idea de que para obtener el título es necesario tener todo aprobado, aunque haya cosas que no te gusten o te parezcan una pérdida de tiempo.

¿Quieres terminar este año o gastar otro año de tu vida estudiando lo mismo?

Los Castigos

Mis padres me educaron con la cultura de los castigos, si no hacia lo que ellos querían me castigaban, si desobedecía me castigaban, si les contestaba me castigaban, cualquier cosa que no fuera lo ellos querían que hiciera era castigada. Los castigos eran variados, quitarme mis juguetes preferidos, encerrarme en la habitación sin salir, no dejarme salir a la calle con mis amigos…

En el colegio también vivía el castigo, me dejaban sin recreo, me mandaban a una esquina de la clase de pie, me hacían copiar en un cuaderno o en la pizarra 100 veces una frase tipo “En clase no se habla”, si no traía los deberes, para el día siguiente me ponían más que a los demás.

Si no estaba de acuerdo o no quería hacer algo, con el miedo al castigo conseguían el resultado deseado, pero eso no hacía que yo cambiara mi actitud, si sabía que había muchas posibilidades de que no me descubrieran, no dudaba en hacer lo que yo quería aunque eso estuviera mal, en otras ocasiones prefería hacerlo y asumir el castigo, además después de cumplir el castigo ya estábamos en paz, es decir sentía que ya había pagado por “mi pecado” y podía volver a hacerlo otra vez.

Los castigos consiguen que gracias al miedo a ellos no se haga determinado comportamiento, pero no modifican la actitud o las ganas de hacerlo.

Por otra parte hay una creencia generalizada de que si no castigamos a nuestros hijos no les estamos educando correctamente y se convertirán en unos salvajes.

Hoy en día ya hay suficientes estudios que demuestran que educar con castigos es contraproducente, anula la personalidad de nuestros hijos y les baja la autoestima, les humilla, les vuelve sumisos ante las injusticias, fomenta el resentimiento y la violencia.

Lo que más me asombra es que en los colegios se sigan usando estas técnicas.

Yo ya no castigo, uso otras técnicas que no están basadas en el miedo sino en el respeto y la confianza.

¿Y tú? ¿Sigues castigando a tus hijos?

Estudiar en Verano

¿Tienes que estudiar en verano?

Si la respuesta es afirmativa, muy probablemente sea porque no has conseguido aprobar todas las asignaturas que tenías o que te habías matriculado.

Los motivos pueden ser diversos, ha sido mala suerte, el/los profesores la han tomado conmigo, me cuesta mucho estudiar esta/estas asignaturas o no se me dan bien…

Muchas veces usamos esas respuestas cuando alguien nos pregunta ¿Qué ha pasado? Lo realmente importante es que te hagas tú mismo esa pregunta y te contestes con sinceridad, profundizando realmente en lo que ha pasado durante todo el curso, no se trata de ponerse escusas, si no de analizar profundamente el motivo.

Al hacer esto muchas veces nos damos cuenta que esa respuesta “oficial” que tenemos para el exterior (y que en muchos casos nos la hemos terminado creyendo), no es del todo así o hay algo más detrás de ese resultado.

Lo bueno de este ejercicio es que si no quieres, no tienes que compartirlo con nadie, sólo contigo con quien puedes ser totalmente sincero. A ti mismo es difícil engañarte.

Y ahora que ya has profundizado y tienes claro porque ha sido, vuelve a preguntarte ¿Hay más motivos que puedan haber influido?

Normalmente no suele haber un motivo único, suele ser un conjunto de sucesos unidos, así que te recomiendo que busques más de un motivo, que reflexiones y profundices.

¿Y todo esto para qué?

Para evitar que te vuelva a pasar, para corregir el comportamiento, para mejorar la motivación, para darte cuenta que otras cosas puedes hacer para mejorar los resultados.

Ya que si no te planteas los motivos y sigues como hasta ahora, puede que sigas obteniendo los mismos resultados.

Límites y Normas

Hay una creencia generalizada cuando se habla de educación alternativa o educación respetuosa, que lleva a pensar que se trata de una educación sin normas en la que los niños pueden hacer lo que quieran.

Sin embargo una de las cosas más importantes en este tipo de educación son precisamente el establecer límites y normas claras para los niños.

Los niños que crecen sin normas, terminan siendo unos inadaptados sociales, esto les provoca un gran sufrimiento y son un conflicto para la sociedad. Muy probablemente esos niños terminaran en el mundo de las drogas, en cárceles o suicidándose.

Para vivir en sociedad hay que establecer normas y eso los niños lo tienen que aprender desde el principio.

En la educación alternativa o respetuosa lo que se propone es que el niño comprenda la utilidad y necesidad de las normas y sea el mismo el que las quiera cumplir, en lugar de hacerlo bajo la imposición y el castigo.

Cuando obligamos a alguien a hacer algo, lo hará mientras se sienta obligado o vigilado. Cuando alguien hace algo por que entiende sus beneficios, no hará falta ni obligarle ni vigilarlo para que lo haga.

¿Sabes la tranquilidad que da saber que tu hijo va a respetar las normas sin necesidad de tener que estar detrás de él?

 

No tengo tiempo!

Una de las cosas que más me suelo encontrar en los jóvenes y no tan jóvenes es que no tienen tiempo para nada, todo lo que tienen que hacer es urgente y corre prisa.

Una de las preguntas que me gusta hacer a esas personas que siempre están con el tiempo justo, para entregar los trabajos, informes, estudiar, etc. es:

¿Hay algo ahora mismo que sea realmente importante y no sea urgente?

Si la respuesta es no, seguramente ese sea el motivo de que vivan de esa manera.

Todos tenemos cosas importantes que no son urgentes como: Comprar un regalo a alguien que quieres aunque no esté próxima la fecha en la que se lo quieres dar, preparar un proyecto, una tesis, un examen, mirar dónde vas a ir de vacaciones, quedar con alguien, etc.

Cuando les digo esto, me dicen “ya pero para eso todavía queda tiempo” o “no es lo suficientemente importante todavía”.

Si eso no lo tenemos anotado como cosas a hacer hoy, mañana se convertirán en cosas urgentes y seguirás sin tener tiempo.

Así que una de las cosas que más útil me ha resultado a mí ha sido:

Revisar mi lista de cosas urgentes y eliminar las que no eran importantes para liberar tiempo, (como dice la canción, no siempre lo urgente es lo importante).

Anotar en mi lista, las cosas que son importantes y todavía no urgentes, para poder hacerlas en los huecos que me queden libres, o ir pensando sobre ellas y así cuando toque hacerlas tener ya bastante ganado.

Si haces esto, poco a poco empezarás a vivir de otra manera mucho más saludable y empezarás a disfrutar de la vida.

¿En qué consiste ser padres?

Esta pregunta puede tener muchas respuestas y todas seguramente correctas.

Una de las que a mí me parecen más acertadas es la de preparar a nuestros hijos para que sean independientes y sepan valerse por ellos mismos.

Esto en realidad es lo que pasa en la naturaleza. Los osos, por poner un ejemplo, enseñan a sus crías a cazar y sobrevivir, mientras las protegen de los peligros de otros depredadores o de la propia naturaleza

Sin embargo nosotros tenemos un cerebro más “evolucionado” (aunque a veces no lo parezca) 🙂 y esto hace que podemos complicar esa definición todo lo que queramos.

Nuestros hijos podrían por ejemplo, valerse por ellos mismos a costa de perjudicar a otros, de aprovecharse de las situaciones, de imponer su voluntad a los demás. Son independientes, pero ¿hemos actuado correctamente como padres?

Para responder a esta pregunta habría que hacerse otra ¿Qué valores crees que son más importantes para tu familia? En función de los valores que pensemos que son los mejores para nuestros hijos así les educaremos y les prepararemos para su futuro y aquí es donde vienen los distintos tipos de educación que reciben nuestros hijos.

Si para mí es más importante que no se metan con mi hijo bajo ningún concepto, le prepare para defenderse aunque sea pegando a otros niños.

Si para mí es más importante que acate las normas sean las que sean, le preparé para que sea sumiso y obediente.

Si para mí es más importante que destaque por encima de todos, le preparé para ser competitivo.

etc.

¿Has pensado que valores son los que consideras importantes para tus hijos?

 

¿Sabes a qué quieres dedicarte?

Desde muy jóvenes en la enseñanza obligatoria nos hacen elegir la dirección que queremos tomar en nuestra vida. Sin embargo casi nunca nos preparan para tomar esa decisión. Algunos jóvenes tienen claro su objetivo, pero no es el caso de la mayoría.

Existen varios problemas por los que elegir que opción escoger resulta difícil. El primero como ya he comentado es que no nos han preparado para ello, el segundo es que una vez elegido parece que ya no hay posibilidad de rectificar, otro pueden ser la presiones familiares que nos “animan” a elegir la opción que no queremos.

Muchas veces nos encontramos que hemos tomado un camino y nos damos cuenta que no es lo que queríamos o que lo que nos habíamos imaginado no tiene nada que ver con la realidad, entonces nos sentimos frustrados, decepcionados y nos sentimos perdidos.

Creo que sería fundamental que desde pequeñitos nos prepararan para saber tomar decisiones.

¿Y cómo se hace esto?

Desde mi punto de vista, lo primero que tendríamos que tener claros son cuales son los valores que rigen nuestra vida ya que si lo que hacemos está alineado con nuestros valores, nos sentiremos felices y motivados, pero si lo que hacemos no está alineado con nuestros valores, entonces tendremos la percepción de que nuestra vida no tiene sentido y nos sentiremos vacios y traicionados por nosotros mismos.

Otra cosa necesaria es conocer que cosas son las que nos apasionan o nos gustan. Muchas veces pregunto a los jóvenes que cosas son las que realmente les llenan y les hacen sentir bien y la mayoría de las veces no saben contestar o no lo tienen claro, otros contestan que divertirse, pero en la mayoría de los casos divertirse es igual que evadirse de la realidad…

Pocas veces nos paramos a pensar que actividades son las que realmente nos gusta hacer y que además aportan valor a los demás. En esta sociedad en la que vivimos el trabajo y la diversión parece que no pueden estar juntas.

También es importante tener claro que es lo que sabemos hacer bien y que  a los demás les cuesta hacerlo. Cuando hacemos algo de manera natural, tendemos a pensar que todos los demás son capaces de hacerlo del mismo modo y con la misma facilidad, sin embargo para los demás conseguir hacerlo puede ser algo difícil o imposible. Si somos capaces de darnos cuenta que algo que hacemos fácilmente a otros les cuesta, podemos orientar nuestra vida hacer eso por ellos o a ayudarles para que consigan hacerlo.

Te invito a que te tomes el tiempo necesario para que identifiques tus valores, tus pasiones y tus talentos y de esta manera seas capaz de orientar tu futuro con coherencia.

Nuestro Sistema Educativo

¿De dónde viene el sistema educativo que hay establecido?

El sistema educativo actual tiene origen en el Sistema Prusiano.

Este sistema,  parte bajo la premisa de que era necesario un pueblo sumiso. Era más costoso mantener los pueblos conquistados que conquistarlos, por eso el estado debía moldear a las personas para que estas no quisieran otra cosa que lo que el estado deseara que quisieran.

De esta manera se instauró un sistema educativo, cuyo objetivo era la creación de cinco grupos sociales:

.- Soldados obedientes para el ejército

.- Trabajadores obedientes para las minas

.- Buenos súbditos para el gobierno

.- Empleados serviles para la industria

.- Ciudadanos que pensaran de la misma manera en la mayoría de las materias.

Con la revolución industrial se produce una gran migración de personas que abandonan el campo para ir a las ciudades. Los empresarios de las fabricas, adoptan este modelo para “educar a las personas”.

Proponen un sistema educativo gratuito para ir formando a trabajadores para sus fábricas, donde la persona es lo de menos, el conocimiento es secundario y lo más importante es aprender a ser puntuales, estar callado, ser capaces de realizar largas rutinas, no dar problemas, a formar en fila, a no cuestionar a la autoridad, etc.

Los niños que no se adaptan a este sistema, se les considera enfermos y se les medica para evitar problemas.

Curiosamente los hijos de las personas pudientes de esa época, no iban a ese tipo de escuelas, sino que aprendían en sus casas o escuelas especiales con institutrices y profesores particulares.

Actualmente el sistema educativo actual ha sufrido pocos cambios, es curioso que sea un sistema obligatorio, no pudiendo elegir otro tipo de educación que no sea el que imponga el estado.

¿Te has dado cuenta que valores son los que promueve el sistema educativo actual?

Con una tasa tan alta de fracaso escolar ¿Son los alumnos o es el sistema el que no funciona?

 

Bienvenidos a Educación Coherente

 

Empiezo el blog de Educación Coherente, te doy la bienvenida y te agradezco que estés leyendo este blog.

Mi intención a través de este blog es hacerte pensar, removerte por dentro, ayudarte y sobre todo despertar tu espíritu crítico.

Me gustaría empezar estos post, explicando el por qué del nombre educación coherente.

Si buscamos en el diccionario que significa “educación“, aparecen dos definiciones diferentes:

.- Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.

.- Transmisión de conocimientos a una persona para que esta adquiera una determinada formación.

En el colegio, instituto o universidad, hay un enfoque muy marcado por la segunda definición. En la familia, quizás el uso de la palabra “educación” esté más enfocado a la primera.

En este sentido, el significado de esta palabra en Educación Coherente es:

 “Transmitir nuestros conocimientos y experiencias, para que las personas mejoren su capacidad intelectual, moral y afectiva y puedan ayudar a otras personas a conseguirlo”

En cuanto al significado de la palabra “Coherente” la interpretación es:

“La relación armónica de sentir, pensar y hacer”

¿Cuántas veces piensas en una cosa y haces la contraria?

Quieres ir al gimnasio pero te quedas en el sofá viendo la tele.

¿Cuántas veces haces algo te sientes mal por hacerlo?

Como no has ido al gimnasio te enfadas contigo por no haberlo hecho.

¿Cuántas veces sientes que algo y haces lo contrario?

Te sientes triste y te comportas como si estuvieras alegre de cara a los demás.

La coherencia para Educación Coherente es

“Conseguir que lo que haces, piensas y sientes, te ayuden a conseguir tus objetivos”

Así que uniendo las dos palabras, la misión de “Educación Coherente” es:

“Ayudar a las personas a desarrollar su capacidad intelectual, moral y afectiva, de tal manera que lo que hagan, piensen y sientan esté alineado con su objetivo”